Las sombras de los hijos del dinero
La soledad de tu mansión, el momento que apagan las luces después de una fiesta, cuando tus amigos se van, después de todo ese destello de estrellas fugaces cae sobre ese sentimiento de soledad que abruma tu alma. Y esa alegría momentánea se fue, quedando la fría oscuridad en tu vida, vacíos emocionales, anhelos propios nunca desarrollados y aventuras nunca vividas. Sombras de lo que la sociedad espera, consecuencia de familias adineradas, prejuiciosas, expectativas sobre el entorno socioeconómico que afectan nuestras generaciones, traslado de patrones sociales que crean vacíos emocionales.
“Solo dos cosas te he pedido, oh, Dios; concédemelas antes de que muera: aleja de mí la falsedad y la mentira, y no me hagas rico ni pobre; dame solo el pan necesario, porque si me sobra, podría renegar de ti y decir que no te conozco; y si me falta, podría robar y ofender así tu divino nombre”.
Proverbios 30:7-9