El Pipero. Por el camino de "La Vieja"
Al compenetrarse en esta lectura el lector se convierte en parte de esta hermandad, del cariño y del amor filial.
En aquel entonces no se hablaba de bullying, aunque lo vivimos y lo sobrevivimos, ya que formó parte de nuestra enseñanza. Comprenderá que nosotros nunca nos quejamos, ya que nuestra pregunta siempre fue: ¿Con quién? Igual aprendimos el valor de la amistad, llegamos a conocerla y a comprenderla.
En aquellos días no valoramos el verde, las flores, el río ni la fauna. Todo fue estudiar, mirar y trabajar. Oler, pero no saborear.
El Pipero, como institución educativa, nos formó, nos forjó, y cada uno, como las semillas de cedro o la balsa, se dejó llevar por el viento. La amistad forjada en esos años no se ha destruido; por el contrario, cada uno, todos los días, revive aquel llamado: “Suelo suelo”, así que, “al suelo” y a empezar…