Externalidades negativas por la inadecuada gestión de los residuos plásticos Costa Rica
El plástico ha revolucionado la vida moderna gracias a su versatilidad y bajo costo. Este material presente en la economía moderna y ha permitido el desarrollo de productos innovadores en la construcción, transporte, electrónica, medicina, entre otros. El plástico ha transformado y facilitado la forma en la que los productos llegan a los consumidores finales, sin embargo; los beneficios del uso extensivo del plástico se ven eclipsados por sus altos costos ambientales y sociales, principalmente por su difícil degradación y su masiva utilización en aplicaciones de corta vida útil. Los costos de la utilización del plástico se expresan de diferentes formas, independientemente de la forma de gestión de residuos existente. En primer lugar, la disposición apropiada implica costos en la recolección, reciclaje y recuperación de energía. En segundo lugar, la disposición indebida de los desechos plásticos genera contaminación en ciudades, ríos, y mares, entre otros, lo cual puede tener consecuencias negativas diversas, y en algunos casos impredecibles y de largo plazo en el bienestar humano. Estos impactos no deseados representan una externalidad negativa1. Es decir, se trata de un efecto no intencionado de quienes producen o desechan el plástico y que terminan afectado a terceras personas, empresas o ecosistemas de forma negativa, sin que estas últimas reciban algún tipo de compensación por el daño sufrido. Desde un punto de vista económico, el problema fundamental es que estas externalidades negativas no están contabilizadas en los precios de los productos plásticos, y generan una creciente deuda ambiental y social que, de no ser atendida, se convertirá en una crisis de proporciones aún mayores. A lo largo de su ciclo de vida, el plástico genera costos directos e indirectos que superan su precio de mercado, incluyendo el costo por las emisiones de gases de efecto invernadero, costos por afectación a la salud, y los costos tanto por la adecuada o inadecuada gestión de su disposición final (DeWit et al., 2021). La contaminación por plásticos representa una amenaza para numerosos ecosistemas y, por ende; para los sectores económicos que dependen de ellos. Por ejemplo: en el sector pesquero los plásticos pueden dañar embarcaciones, redes y equipos, generar pérdidas económicas por la captura incidental de fauna marina