La senda del despierto
«“La senda del despierto”, la primera novela de Alberto López-Carvajal (Alajuela, 1990), es una propuesta fundamental para la narrativa costarricense actual, pues contiene elementos de ese viaje iniciático de Bärunnan, dónde todo ocurre o puede ocurrir, dentro y fuera de la casa cósmica, que es el mundo, y en dónde el héroe, simbólico, cumple la función asignada por el narrador, con el conjunto de sucesos y otros personajes que lo rodean, lo agitan, lo apoyan o lo combaten, de frente o taimadamente. Cada uno tiene y expresa la distancia entre su viaje interior y la conquista del universo ajeno, que ha sido capturado, por años, por los depredadores que, bajo la máscara de conquistadores, se han apoderado de lo más precioso de la comunidad: la tierra y su conjunto. De ahí lo nuevo, en la narrativa de López-Carvajal, sea ese equilibrio entre el espacio y el tiempo, en un no lugar, que acaba siendo el presente intemporal, y que es el verdadero rostro de esa comunidad, que necesita un héroe, aunque sea a la vez un anti héroe, que logre ser el personaje común. Toda esta novela es un camino, una senda para acceder al despertar cultural de este protagonista, dual, que pretende reunir sobre sí todos los reinos de la naturaleza, para estar completo, y complejo en su trascendencia» (Alfonso Chase).